Hoy, Polonia firm贸 el ACTA en Tokio, Jap贸n, convirti茅ndose en el primer pa铆s europeo en aceptar el tratado, pese a las protestas que se dieron en el pa铆s. En Varsovia, Krakow, Wroclaw y otras ciudades, miles de personas salieron a la calle para reclamar contra el acuerdo, a lo que se sumaron operaciones de Anonymous contra los sitios de pol铆ticos polacos y del gobierno.
Seg煤n los cr铆ticos, el acuerdo impulsar谩 una ola de censura no s贸lo en la red, sino que se extender谩 a cosas como los remedios gen茅ricos y har谩 m谩s radicales las patentes relacionadas con alimentaci贸n y otras cosas, lo que terminar铆a amenazando a productores alrededor del mundo.
Polonia se suma a Estados Unidos, Australia, Canad谩, Jap贸n, Marruecos, Nueva Zelanda, Singapur y Corea del Sur, que ya firmaron. Recordemos que M茅xico lo rechaz贸 hace unos siete meses, aunque eso no quiere decir que el pa铆s est茅 libre de presiones para firmar. Brasil y la India han sido los m谩s fuertes opositores al proyecto.
ACTA pretende “armonizar” los est谩ndares internacionales para la protecci贸n de derechos de las industrias de la m煤sica, pel铆culas, farmac茅uticos, moda y otros que puedan ser pirateados. Entre las atribuciones que entrega, permitir谩 bloquear contenidos en Internet, de forma similar a lo que propon铆a la ley SOPA. Bajo el acuerdo, los ISP se ver铆an pr谩cticamente obligados a monitorear las actividades de los usuarios de Internet para detectar infracciones al copyright.
Una de las mayores cr铆ticas a ACTA es que ha sido negociado completamente en secreto por los gobiernos, sin intervenci贸n de actores civiles ni informaci贸n a la poblaci贸n. As铆, hay partes del acuerdo que ni siquiera se conocen, porque no han sido publicadas ni filtradas.
Por cierto, ACTA no es el 煤nico acuerdo que se est谩 tramitando en este momento. Tambi茅n est谩 el Trans Pacific Partnership Agreement (TPP), que afecta a los pa铆ses del Asia-Pac铆fico (donde est谩n Chile y Per煤), que incluye un cap铆tulo que ampl铆a las medidas contra la vulneraci贸n del copyright. Las negociaciones del TPP son sostenidas igualmente en secreto, sin informar a nadie.
Lo cierto es que los impulsores de estas restricciones plasmadas en la ley SOPA no se han quedado tranquilos, y ACTA lleva a帽os de trabajo y de lobby convenciendo a pol铆ticos a nivel mundial. Los peligros siguen ah铆, y hay que lograr que los gobiernos act煤en de forma correcta, transparentando las regulaciones que se planean implementar, para que todos – no s贸lo la industria del entretenimiento – pueda opinar al respecto.

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